El Efecto Pigmalión en Pequeñas Modelos

Introducción

      El Efecto Pigmalión, es el proceso mediante el cual las creencias y expectativas de alguien afectan e influyen sobre la conducta de otra persona, hasta el punto que se confirman dichas expectativas. En otras palabras, lo que los demás esperan de nosotros, puede desencadenar un conjunto de acciones que nos lleve a conseguirlo.

      Este efecto se ve demostrado en el trabajo que llevó a cabo Rosenthal.  En este estudio, se comprobó que los profesores que habían estimulado a los alumnos a cumplir las expectativas de que eran superdotados, les dedicaron más tiempo, apoyo y refuerzo, lo que se tradujo en mejor aprendizaje. Mientras que los profesores que pensaban que se encontraban ante un grupo de estudiantes menos inteligentes, no les proporcionaban tantos refuerzos y por lo tanto se obtuvieron malos resultados.

      También sabemos que este efecto puede funcionar de forma positiva y negativa. En este sentido, cuando tenemos expectativas positivas, lo reforzamos positivamente y prestamos más atención a dichas conductas, generando así un sentimiento de control de las conductas (locus de control interno). Sin embargo, cuando tenemos expectativas negativas, el locus de control pasa a ser externo, y la persona no se siente con el control de la situación por lo que no hará nada por cambiarla.

Desarrollo

      Debemos tener en cuenta la influencia de este Efecto en todos los ámbitos de nuestra vida, y ser especialmente cuidadosos a la hora de educar a los pequeños, ya que lo que pensemos de ellos, terminará influyéndolos. En relación a este aspecto de la educación de los niños, nos ha parecido interesante destacar esta influencia que ejercen los padres (en especial las madres) sobre las pequeñas niñas que aspiran a ser grandes modelos, confirmándose el Efecto Pigmalión.

      A modo de ejemplo hemos seleccionado un episodio del programa televisivo “Conexión Samanta”  ofrecido por Cuatro el 16 de Septiembre de 2011, en el que la periodista Samanta Villar viaja hasta República Dominicana para asistir al certamen internacional Beauty of the World 2011, concurso anual de belleza que incluye varias categorías en las que las edades de las aspirantes están comprendidas entre los 4 y los 22 años.

      Durante los días previos al certamen conoce a varias candidatas, es testigo de su preparación y comprueba el papel que juegan sus respectivas familias en el planteamiento de estas facetas de sus vidas (cómo influyen las expectativas de sus familiares, sobre las niñas propiamente dichas). La periodista presencia la gala junto a sus familiares hasta la proclamación de las ganadoras de las distintas categorías y recoge sus impresiones tras la celebración del evento.

      En el reportaje se puede ver cómo las niñas posan como modelos profesionales, ensayan en casa sus movimientos. Todas las niñas están en edad escolar, pero algunas de ellas ya han utilizado productos para realzar su belleza: sombra de ojos, lápices de labios, uñas postizas… Desfilan y posan con desparpajo en bikini y en traje de baño y sueñan (tanto ellas como sus madres) con convertirse en reinas de la belleza.

      Samanta conoce a Rashel, una niña dominicana de cinco años que acude al concurso “Beauty of the World 2011″  como representante de su país en la categoría Baby. Su madre y representante tiene una escuela de modelos y la acompaña en todo momento asesorándole en todos los movimientos que tiene que reproducir: poses, sonrisas…y afirma que quiere que su hija consiga lo que ella misma no pudo. Esta madre, refuerza sistemáticamente todas aquellas conductas que considera positivas, consiguiendo de esta manera cumplir sus expectativas.

      La periodista también acompaña a Willeidy, una niña de diez años que participa en el certamen representando a Venezuela. Con siete años ya había ganado varios concursos de belleza y cuenta con el apoyo total de su madre, para la que es un auténtico orgullo que su hija sea reconocida como una belleza a nivel internacional. Una vez más, la madre es la que asesora a la hija y la que promueve y anima en esta actividad.

      Durante el año de reinado las niñas participan en numerosos actos benéficos en sus respectivos países. Este ha sido el caso de Paola, una niña que con sólo nueve años enseña a la periodista a sentarse, cruzar las piernas y caminar sobre la pasarela como una modelo profesional. La madre de esta niña cree que su hija ya ha llegado a lo más alto en su país en cuanto a concursos de belleza se refiere y sus retos serán hacer anuncios publicitarios, televisión y prepararse para otros certámenes internacionales. En este caso, la madre también es la que se ocupa de que se cumplan sus expectativas e incluso cambia el objetivo de los logros.

Justificación

      Samanta, tras hablar con algunas de las madres hace la siguiente reflexión “Es cierto que algunas están jugando, algunas se lo están pasando bien pero hay un limbo, hay una especie de límite que se traspasa en el que surgen muchas preguntas. Si no son los padres los que las protegen, realmente te da la sensación de que están desamparadas”. Con estas palabras la periodista lo que hace es atribuirles de alguna manera el “éxito” a los padres, ya que a pesar de ser las niñas las que consiguen los títulos, es debido a la perseverancia y al auto-cumplimiento de las expectativas de los padres; en definitiva, se produce el Efecto Pigmalión.

      Son niñas que por su corta edad deberían estar jugando pero que en su caso participan en estos concursos, vestidas y maquilladas como mujeres adultas con escotes, medias, pelucas, vestidos exuberantes. Estas pequeñas pasan horas y horas en larguísimas sesiones fotográficas y ensayando hasta el punto de que ellas se han convertido en sus propias barbies.

      La periodista ha añadido que la presión es constante desde que se las apunta a estos certámenes y en algunos casos la propia madre se da cuenta lo que son los concursos.

      Aleida, la madre de una de las pequeñas candidatas asegura que quiere dar a su hija todo lo que puede porque “es un auténtico orgullo que sea reconocida como una belleza a nivel internacional”. “Las niñas siguen siendo niñas y el simple hecho de estar en una pasarela no hace daño y no ofende, siempre y cuando uno, como padre, no les cambie su personalidad”.

      Sus padres les apoyan y fomentan su participación en concursos pagando las correspondientes inscripciones, la indumentaria y los gastos de los viajes, pero… ¿hasta qué punto resulta una buena decisión para las niñas? ¿Influyen los resultados del concurso en su autoestima y en su relación con los demás niños? ¿Y en su desarrollo psicológico? ¿Qué papel juega la familia en sus incipientes carreras en el mundo de la imagen? ¿Vemos reflejado el Efecto Pigmalión en estos casos?

Enlace del programa completo: http://www.mitele.es/programas-tv/conexion-samanta/temporada-3/programa-21/

 

2 comentarios de “El Efecto Pigmalión en Pequeñas Modelos

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